El señor Torrijos por ejemplo (mítico peluquero, unionino de tomo y lomo, que este año nos dejó), tenía en su peluquería un verdadero Archivo pegado en la pared y si uno le preguntaba por una foto, terminaba contando las historias de todas. También está el caso de la verdulería en la que tenían una foto de Chiflido como árbitro en una pelea de boxeo (¿qué no hizo Chiflido?), o del negocio del bombero Juan Asencio en calle Camilo Henríquez, donde hay prácticamente un museo (con una ventana que sirve para ver La Unión del siglo diecinueve).